top of page

SIMPINULA, UNA COMUNIDAD EJEMPLAR

Foto del escritor: Rocío Podcast
Rocío Podcast
3 ago
2 min de lectura

Cada vez que voy a Simpinula vuelvo a ser testigo de la enorme fuerza de los procesos organizativos. Es un ejemplo de lo que ocurre cuando una comunidad decide organizarse, compartir, redistribuir y gobernar colectivamente su territorio. Se construyen las condiciones para que haya bienestar y oportunidades para todas y todos.


Desde que recuperaron sus tierras, el Consejo Indígena que hoy es presidido por Suyapita, emprendió un proceso ejemplar de redistribución, garantizando una parcela para cada familia y priorizando el acceso de las mujeres. Sobre esa base han construido un sistema de producción, han fortalecido un modelo comunitario sustentado en la solidaridad, el trabajo colectivo y la soberanía alimentaria.



Hoy cuentan con parcelas diversificadas con más de sesenta especies de cultivos de corto, mediano y largo plazo, cosechadoras de agua, sistemas de riego, viveros, huertos, apiarios, estanques para la crianza de peces, gallineros y porquerizas. En gran medida, lo que la comunidad necesita para vivir proviene de su propio territorio y del esfuerzo colectivo de quienes lo habitan. Este trabajo también conlleva un esfuerzo de organización liderado por Don Nicolas y Armando que gestionan el comité de agroecología.



Además de la producción en las fincas integrales, la dignidad de las familias del Consejo Indígena también se refleja en la transformación de sus viviendas. La organización comunitaria ha hecho posible la instalación de fogones mejorados que reducen el consumo de leña y la exposición al humo, mejorando la salud de las familias, sustituyeron los pisos de tierra por pisos firmes que brindan mejores condiciones de habitabilidad y reemplazaron las antiguas letrinas por baños lavables, fortaleciendo la higiene y el saneamiento.


Paralelamente, una vez asegurada la subsistencia de las familias, la comunidad pudo destinar mayores esfuerzos al fortalecimiento de procesos organizativos, impulsando la participación de mujeres y jóvenes, la formación en tecnología, derechos de los pueblos indígenas, género y defensa del territorio, así como la articulación regional y nacional.



Fruto de ese esfuerzo colectivo, construyeron con sus propias manos un centro de formación que hoy constituye un espacio para el intercambio de conocimientos, el fortalecimiento de capacidades y la construcción de estrategias para la defensa de sus derechos y de su territorio.

Víctor Vásquez con su autenticidad es una de esas personas que enseñan sobre liderazgo sin necesidad de grandes discursos llenos de palabras rimbombantes, su compromiso con el proceso comunitario y su disposición permanente para acompañar a otras comunidades. Y Francisca con su infinita empatía que dedica gran parte de su tiempo a acompañar a las mujeres que enfrentan situaciones de violencia.



La fortaleza de este proceso también se refleja en su capacidad de incidir más allá de la comunidad. Algunos de sus integrantes hoy ocupan espacios de toma de decisiones a nivel municipal, Joel Vasquez lleva consigo la experiencia organizativa y la visión colectiva construida desde el territorio a la regiduría de la municipalidad de Santa María.


Simpinula demuestra que la gestión colectiva del territorio es la base para garantizar la alimentación, fortalecer el tejido comunitario, formar nuevos liderazgos y construir poder desde abajo. Las transformaciones más profundas nacen de comunidades organizadas que entienden que el bienestar individual solo es posible cuando se construye colectivamente.



Como no amar mi trabajo en CEHPRODEC



Diario de campo, lecciones desde Simpinula

 
 
 

Comentarios


bottom of page